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ENTRE HILOS Y LEYENDAS.

ENTRE HILOS Y LEYENDAS.

Por: Ana Beatriz Muñoz Valdivieso.

Mientras las manos mágicas de las bordadoras, pasaban de arriba hacia bajo, los hilos y las agujas, sentadas detrás de sus bastidores, para sentir menos cansancios, sobre sus butacas de madera, hechas especialmente para que sus codos diera sobre su bastidor. Era todo un ritual, desde el pasar el hilo sobre la aguja, hasta colocar el trapo, para cubrir la tela. No cualquiera podía bordar en aquella tela del bastidor. Mientras bordaban, se contaban leyendas, trasmitidas de generación en generación, como la señora que se aparecía bajo el tamarindo de la ultima calle de la Felipe Pescador, al norte de la Ciudad, o el jinete sin cabeza que decían se aparecía por las noches en la segunda calle de la misma colonia. Así en cada reunión de bordado, se contaban historias de las familias Juchitecas, así como leyendas. Entre cuentos y risas, los bastidores y sus telas convertidas, en jardines multicolores, las mujeres juchitecas expresaban sus sentimientos en bellas obras de arte. Las puertas de las casonas tradicionales abiertas de par en par, dejaban entrever las maravillas de los bordados de mujeres, que se reunían a expresar sus sentimientos. Todos los días plasmaban su talento con la ayuda de una tela e hilos multicolores.

Fotografía tomada de El Baúl de Victoria

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