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La piedra que no halló “Hui Tarala”

La piedra que no halló “Hui Tarala”

Gerardo Valdivieso Parada

Juchitán, Oax.- Cándido Toledo López es conocido en la Quinta Sección por haber sido un buen carpintero y una persona ocurrente, pero pocos saben que junto con su cuñado Pedro Santiago Valdivieso fue el que halló la estela más famosa de Juchitán, y que actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Ta Cándido falleció en 2021 a la edad de 75 años.

Aunque la estela cuya réplica se encuentra en el metro Bellas Artes, es conocida por el apodo de su hermano Alfredo Toledo López, Cándido fue el que encontró de forma accidental la piedra labrada cuando escarbaba para encontrar pequeños tubérculos dulces en el terreno de cultivo de su padre, que fue un centro ceremonial en Cheguigo Sur en el sitio conocido como La Ladrillera.

La pieza que se encontraba hundida de pie, primero asomó su tocado que los niños pensaron sacar para convertirlo en una piedra para afilar cuchillos, al seguir escarbando descubrieron que era una piedra labrada más larga enterrada en la tierra.

Cuando avisaron a sus mayores: a su padre y su hermano, la desenterraron entre todos y lo subieron a la carreta para llevarlo a casa, la figura alargada estuvo inclinada resguardando la casa de adobe para que los cerdos no afectaran los cimientos del hogar.

Pasados los días los ancianos recomendaron darle un lugar preferencial a la figura, pensando que era un antepasado mítico de los zapotecas, pero la alta figura de piedra no cupo parada dentro de la pequeña casa por lo que quedó inclinada dentro de ella.

Cuando el pueblo se enteró de la estela acudieron a llevarle flores y veladoras, fue tal la cantidad de gente que acudía a admirarla y brindarle tributo que tuvieron que abrir otra salida a la casa de tanta gente que se arremolinaba dentro, contó en una pasada entrevista don Cándido.

Tiempo después las autoridades junto con un representante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), lograron convencerlos de llevarse la estela para estudiarlo, primero estuvo un tiempo en la capital del estado y luego a la Ciudad de México.

Cándido recordaba que tuvo otras incursiones al lugar, en donde encontró algunos anillos de oro ya atacados por el tiempo y que fueron vendidos por la mamá para sacar algún dinero, además ofrendas contenidas en los recipientes de barro.

Ta Cándido que mantuvo una fotografía en la que se les retrató a su papá y a él en la entrada de su humilde vivienda y en medio de ellos la estela, ahora la foto está en el altar familiar cuando Cándido partió a juntarse con su padre.

El pistolero Hui Talarala

El nombre, contó ta Cándido, era de un afamado matón del pasado, que tuvo un fatídico final en las arenas del río cuando sus enemigos lo remataron a varas de carreta. Su hermano cobró fama porque en los velorios, fiestas y en la calle gritaba alcoholizado que él era Hui Tarala. Comparado con el carácter calmado y discreto de Cándido, la gente le atribuyó más el hallazgo a su hermano Alfredo y empezó a recordar al monolito como “la piedra que halló Hui Tarala”.

El monolito no es zapoteco

La Ladrillera sitio a la pertenece el monolito, posee una antigüedad de aproximadamente entre 3500 y 2800 años, y al igual que el sitio de la laguna Biahuidó’ no fue un asentamiento zapoteco sino zoque, tomando en cuenta que los zapotecos migraron a la planicie hace poco más de 700 años.

El poeta de Zanatepec, Dionisio Hernández Ramos, no se cansó de decir que los asentamientos referidos no eran zapotecos por ser muy antiguos, pues sus viejos pobladores fueron zoques, antecesores de los olmecas. Existen otras teorías, como la del intelectual juchiteco Germán López Trujillo, de que los zapotecos son mas antiguos y que siempre han poblado el Istmo.

Monolitos escondidos por los pobladores zoques en la selva de los Chimalapas que han sido descubiertos luego de incendios en la zona, guardan una gran coincidencia con el sacerdote de piedra hallado en Juchitán.

Aunque los de la selva están tallados burdamente, mantienen el tocado y los brazos en cruz, el de Juchitán refleja un trabajo más intrincado y los rasgos mas definidos por estar más magistralmente tallados. lo que devela que la civilización que talló la de la planicie tuvo un más alto desarrollo.

Restos

Una de las huellas del hallazgo del monolito que aún persiste en el presente, es el equipo de fútbol “Restos”, que un maestro de Cándido le puso al equipo de la escuela en donde jugaba, en honor a la estela prehispánica

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