BORDANDO SUEÑOS
Por Ana Beayriz Muñoz Valdivieso.
En el trienio del doctor Alberto Reyna Figueroa, la Presidenta del DIF.Municipal, era la Licenciada Griselda Castillejos, mi comadrita. En una casona hermosa y antigua, que se ubico en la callev5 de mayo, donde estuvo la estancia de dia, para adultos mayores, impartian varios talleres, uno de ellos era el del bordado. Mi madre y yo, asistimos a ese taller, que lo impartia Na Georgina, una juchiteca maravillosa, con manos prodigiosa para bordar y no se diga, para combinar los tonos de los hilos multicolores. Por las mañanas muy temprano, mi madre y yo, aacudiamos a emprender nuestro aprendizaje, dn el mundo del bordado Istmeño. Primero le llevamos a Na Geor, como cariñosamente le llamabamos en el taller, nos sugirio que todas las rosas las bordaramos del color oro viejo, que cuenta con 5 tonos, desde el tono roja, hasta el blanco, bordamos nuestro huipil, empezando pir el mas fuerte, una flor y la siguiente vicebersa, asi hasta terminarlo completamente. Mi madre ya no lo pudo apreciar por una television en Chicago, donde su nieto lo encuadro y lo muestra con orgullo. Siempre admite, que su madre y su abuela, lo elaboraron con mucho carino. No me imagine que mi madre y yo, estuvieramos tejiendo el sueño de uno de mis hijos, el mas pequeño, que se encuentra en aquel Pais del Norte, en donde con orgullo, muestra la cultura de su tierra, actraves de la comida y de paso, la vestmenta, que con tanto orgullo da a conocer a todo el mundo.
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