La Candelaria en San Mateo del Mar, diosa antigua y milagrosa virgen católica
Gerardo Valdivieso Parada
San Mateo del Mar, Oax.- Con las festividades a la Virgen de la Candelaria inicia el ciclo rituales del año del pueblo ikoots de San Mateo del Mar relacionados a la petición de lluvias, ya que el buen temporal llena los ríos que proveen de agua dulce a las saladas lagunas lo que propicia la buena reproducción del camarón y peces.
Los viejos de esta comunidad cuentan que antes de la llagada de los españoles y la nueva religión, los huaves adoraban a una virgen que vivía en el mar que llamaban Nijmeor Cang que actualmente relacionan con las müm ncharrec (madre viento) las señoras del viento del sur, que llegan con la celebración a La Candelaria y despiden al viento del norte teat iüd (padre viento) que los castiga con sus fuertes rachas desde noviembre.
La celebración a la Virgen de la Candelaria entre los ikoots es una reminiscencia de la antigua diosa que llaman “virgen de piedra”, a la que se pide amparo contra los vientos del norte para poder pescar y la petición de lluvia para tener camarones y peces en sus lagunas y sobre todo protección para el pueblo.
Entre la iglesia y el palacio municipal se escenifica un tianguis en donde las mujeres huaves ofrecen sus productos desde albahaca, gallinas, patos, palomas, huevos, animales silvestres, frutos que no se ven en los mercados zapotecos, totopos, productos del mar además de comida como los tradicionales mengues y artesanías.
En el atrio del templo del santo patrón San Mateo Apóstol ejecutan su danza los malinches, en una esquina en una pequeña construcción bajo las enormes campanas orgullo de los ikoots de San Mateo del Mar pues no pudieron arrebatárselas los zapotecos, están los ejecutantes de la música tradicional de flauta y tambor “Los siete mares” que amenizan con sus sones tradicionales los eventos ceremoniales.
Mientras las danzas de los maliünts o malinches son amenizadas con violin, tarola y bombo, los músicos tradicionales bajo las campanas tocan flauta, un redoblante y una tambora, en otras ceremonias como la de Corpus Christi incorporan la ejecución de los caparazones de tortugas con cuernos de venado.
Antes los mayordomos encabezaron la celebración de la labrada de cera en donde se fabrican los cirios, cuyo acto final es ir en procesión de la casa de los mayordomos hasta el templo en donde está la virgen y depositar sobre el altar la nichech o la ofrenda.
Tanto ikoots como zapotecos, dejan sus flores y sus veladoras y cirios ante la virgen y con sus ramas de albahaca en la mano se arremolinan alrededor de la virgen para tocarla y luego untarse las ramas como una especie de purificación, también piden favores a la virgen generalmente curarse de alguna enfermedad.
Es también costumbre que los visitantes acudan a la parte sur de esta ínsula en donde está el mar vivo, el océano pacífico con sus grandes oleadas encopetadas de blanca espuma, ahí se sumergen para sentir la fría agua marina.
Por la tarde el capitán y la capitana de las festividades encabezan el tradicional paseo del estandarte, convite de flores y tirada de frutas por las principales calles de la cabecera y en la noche celebraron su “grandioso baile” y un minuto antes de la medianoche se entonan las mañanitas a la virgen seguido de fuegos pirotécnicos
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