Cuando el templo de San Vicente tuvo un armonio
Gerardo Valdivieso/Armando Santibáñez
A principios de los 60 del siglo pasado, existió un armonio en el coro del templo de San Vicente Ferrer. Acompañado de su sonido se respondían las misas en latín. Su ejecutante en el año de 1961 era Roberto Ortiz, músico de la Quinta Sección, tío del coreógrafo Armando Ortíz “Mandis”. Además de saber tocar el armonio respondía con su potente voz el servicio que ofrecía el sacerdote durante la misa. Además, era saxofonista de la orquesta “Reina de Ixtaltepec” de Pánfilo Antonio Toledo.
En esos años, además de darle la espalda a la feligresía para mirar al altar, el sacerdote en las bodas, solía recibir a los novios a la entrada del templo, sobre todo cuando eran de una familia adinerada que solía dar apoyo a la parroquia. Para esa ocasión especial solían poner una alfombra roja donde caminaban los desposados. En esos años era párroco, el padre Nicolás Vichido Rito, oriundo de Tehuantepec y gran conocedor de la historia y las costumbres y tradiciones de la región.
Antecesor de Roberto Ortiz, fue Antonio López, oriundo de El Espinal, que se caracterizaba por ser rubio, tal vez por la influencia francesa del siglo XIX.
El armonio recibía mantenimiento cada año. Un técnico desbarataba el aparato y procedía a limpiar cada una de sus partes, exponiéndolos al sol.
A principios del siglo pasado, la voz que respondía las misas era Pedro López “Cantor”. Padre del militar y escritor, Jeremías López Chiñas y padrastro de Gabriel López Chiñas, cuya madre murió en el parto. La esposa de “Cantor” cuñada de la difunta se encargó del niño que llegó a ser el gran poeta autor de “El Zapoteco”. El malogrado Jeremías López Chiñas, que llegó al grado de capitán, fue militar egresado del Colegio Militar que ganó sus ascensos en combate. Fue muerto accidentalmente al intervenir en una disputa entre dos paisanos, uno de ellos le dio un balazo que le quitó la vida. Se cortó la existencia del que hubiera hecho una gran obra y sólo nos dejó los hermosos y entrañables relatos de “Conejo y Coyote” dedicados a la abuela “Vitu Lu”.
Actualmente las celebraciones eucarísticas, las acompañan grupos de voces con guitarras. Destacan músicos de la iglesia como los integrantes de “Son Gubidxa” y el trovador Víctor Robles como solista. El tenor juchiteco Edilberto Regalado, falleció luego de cantar al final de una celebración religiosa acompañado y luego auxiliado por el cantante Víctor Robles.
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